Occupy

Desplegable sobre los movimientos Occupy e Indignados

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Realizamos este desplegable medio pliego para dar cuenta de los movimientos Occupy e Indignados. Además de la gráfica, incluimos el texto del material, elaborado por el equipo de investigación del Comando Creativo:

Desde finales de los años 90, ciertas prácticas especulativas descontroladas, unidas a una turbia cultura gerencial entre los managers de las grandes corporaciones, habían generado ya varios desastres económicos. El quiebre de la corporación Enron –ligada a los Bush– y el fin de la “burbuja tecnológica” –la quiebra de varias empresas dedicadas a la producción de alta tecnología–, prefiguraban la futura crisis. Desde entonces, se había escenificado la pérdida de acciones y fondos de pensiones de miles de trabajadores, y se vislumbraban los riesgos sobre el sistema financiero.

Sin embargo, en el año 2001 con el atentado a las torres gemelas y el inicio de la gran ofensiva militar estadounidense, la Reserva Federal de los EE.UU. tomó una serie de medidas para contrarrestar los efectos de la incertidumbre bélica sobre la economía, como el descenso de las tasas de interés, es decir, el beneficio que reclaman los bancos y entidades financieras a aquellos a quienes prestan dinero.

La medida fue aplicada por muchos bancos centrales, permitiendo un crecimiento enorme del crédito: se prestaban grandes cantidades de dinero a empresas, corporaciones y particulares, dando lugar a grandes acciones especulativas y aventuras financieras.

Occupy

La crisis financiera de 2008 se inició debido a la especulación con deudas impagables que eran revendidas en paquetes. En el mundo financiero cualquier activo puede ser objeto de transacciones: por ejemplo, si alguien me debe 100 Bs., yo puedo vender esa deuda por partes, y los que la compran hacen negocio porque eventualmente podrán reclamar su dinero, más los intereses, que en el mundo de las finanzas actuales, representan cantidades astronómicas.

En este sentido, los bonos de la deuda de distintos países suponen importantes inversiones y constituyen un negocio legítimo. La compra de bonos de la deuda de un país se considera un síntoma de la confianza de los inversores en la economía. Pero debido a complejos mecanismos financieros que permiten que las deudas sean incluidas en “paquetes”, deudas de todo tipo –no siempre confiables–, se convierten en negocios globales; quienes invierten en esas deudas, no siempre saben realmente qué contienen esos “paquetes” y en qué están invirtiendo sumas inconcebibles de dinero.

Entre estas deudas, se encontraban las llamadas hipotecas subprime, es decir, hipotecas de alto riesgo, contraídas por alguien que seguramente no podrá pagarlas. Una hipoteca es un préstamo que se recibe dejando como garantía un bien, por ejemplo, una casa.

En el mundo financiero, embriagados por la especulación, desde los agentes hipotecarios que cobraban jugosas comisiones por conseguir hipotecas, hasta los ejecutivos que especulaban con ellas, hicieron de esas deudas de alto riesgo un negocio de proporciones gigantescas, y los préstamos impagables se convirtieron en buena parte de los capitales de bancos en todo el planeta.

Eventualmente, la Reserva Federal de los EE.UU. tuvo que subir los tipos de interés de nuevo, haciendo más difícil para los deudores cancelar las hipotecas, lo que provocó masivas pérdidas de viviendas e inmuebles. Cuando finalmente casi nadie pudo pagar las hipotecas subprime, los paquetes financieros en los que esas deudas –ahora incobrables– estaban basados, pasaron a valer nada: es como si alguien pensara negociar con cajas de frutas y estas se pudrieran dentro del camión. Las hipotecas no se pagaron y todos los paquetes e inversiones de entidades financieras y bancos que dependían de ellas, desaparecieron.

Así, la crisis hipotecaria que desde 2007 era cada vez más grave y evidente, se convirtió primero en crisis de todo el sistema financiero estadounidense, y luego, del sistema económico global, cuando los inversionistas de todo el mundo, concientes ahora de las enormes cantidades de dinero desaparecidas, entraron en pánico. Simultáneamente, constantes quiebras de grandes entidades financieras golpeaban como martillazos las grandes bolsas del mundo, y dejaban millones de desempleados en todo el planeta.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), los sistemas financieros de Europa, Estados Unidos y Japón, registraron entre 2007 y 2010,  4,1 billones de dólares en pérdidas y hasta ahora el sector bancario ha perdido $ 1 billón. Iniciada una grave recesión, países como el Reino Unido y Japón tuvieron contracciones de 5,6% y -6,4%, de su Producto Interno Bruto (PIB); Estados Unidos entró en recesión también.

Los análisis realizados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el tema, indican que la recesión terminó con medio millón de puestos de trabajo en los primeros meses de 2009. La OIT estima que la tasa de desempleo mundial podría aumentar entre 6,3% y 7,1%, lo que produciría un aumento de entre 24 y 52 millones de personas desempleadas en el mundo, de las cuales entre 10 y 22 millones serían mujeres. El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, resumía la situación así:

“Los mercados financieros han desempeñado un rol muy importante, puesto que responden por el 30% de las ganancias corporativas en los últimos años (…) Aquellos que dirigen los mercados financieros han acumulado esas ganancias sobre la base de que estaban ayudando a manejar el riesgo y asignar en forma eficiente el capital, razón por la cual, señalaron, ‘merecían’ esos altos retornos.

Se demostró que eso no es verdad. Lo manejaron muy mal. Ahora esto volvió para morderlos y el resto de la economía pagará a medida que las ruedas del comercio disminuyan la velocidad debido a la crisis crediticia. Ninguna economía moderna puede funcionar bien sin un sector financiero vibrante.

Incluso si no estuviéramos mirando la agitación financiera, al nivel de la deuda familiar, nacional y federal hay un problema importante. Nos estamos ahogando. Si miramos la desigualdad, la más grande desde la Gran Depresión, hay un problema importante. Si vemos los sueldos estancados, hay un problema importante”.

Las primeras protestas

La crisis, aunque nacida en las finanzas, tenía ramificaciones en la política y en la cultura gerencial. Suponía la irresponsabilidad del sector directivo del capitalismo, su connivencia con las autoridades que no lo fiscalizaban, la relación de los grandes negocios con las aventuras militares en el Medio Oriente.

Si las sociedades norteamericana y europea estaban endeudadas, era porque el crédito se había convertido en el remplazo del Estado de Bienestar destruido por el Neoliberalismo. Si la especulación imperaba, era porque se había convertido en la principal forma en que el capitalismo explotaba a la sociedad.

Si no se investigó y castigó a los responsables de tamaño fracaso, fue porque una ínfima minoría poseía un enorme poder sobre la población de naciones enteras, y las élites políticas y financieras se confundían. En algunos países como España, las prácticas de las élites gerenciales y políticas eran aún más turbias. Las economías pequeñas o relativamente pequeñas del Mediterráneo (Portugal, Grecia e Italia) u otras del Atlántico Norte, eran mucho más vulnerables, tanto a la crisis financiera, como a las prácticas de la clase política y empresarial, develando las desigualdades entre las distintas regiones de Europa y el carácter artificial de su moneda, el Euro.

Los rescates de los grandes bancos y entidades financieras llamados “muy grandes para caer” por parte los Estados, generaron la indignación general: los impuestos de millones de contribuyentes se usaban para corregir los efectos de la corrupción y la estupidez de una élite excesivamente poderosa y privilegiada.

No es de extrañar que en Europa y EE.UU. se desencadenaran olas de protesta y organización sin precedentes en las décadas pasadas. Los primeros casos de estas acciones se dieron en dos países fuertemente afectados por la crisis: Grecia e Islandia.

En el año 2008, los masivos disturbios en Grecia marcaron el inicio de la respuesta social tanto a la crisis como a los planes de austeridad impuestos a las poblaciones: el 6 de diciembre de 2008, un estu- diante de bachillerato de 15 años, Alexandros Grigoropoulos, fue abaleado por la policía griega. Después de un inter- cambio de gritos e insultos entre los policías y un grupo de jóvenes,  testigos oculares desmintieron la versión de la policía y los medios de que los jóvenes habían atacado a la policía; al día siguiente, violentos disturbios sacudieron la ciudad de Atenas.

Extendiéndose por unas tres semanas, las protestas consistieron sobre todo en movilizaciones de estudiantes de educación media, no del todo distintas a las escenificadas en Venezuela tras el 27 de febrero de 1989. Los estudiantes se enfrentaron duramente con la policía, hostigando a los oficiales con pinturas o frutas, quemando vehículos, tomando las calles y escribiendo consignas en las paredes.

Desde el año 2006, los proyectos de reforma del sistema educativo griego, unidos a los elevados costos de la educación, habían generado descontento entre los estudiantes griegos, cuya movilización pronto llamó a la de otros sectores.

En Islandia ocurrieron protestas similares desde enero de 2009. La  represión y el rechazo de la clase política no hicieron sino avivarlas: demostraciones arrojando frutas y huevos a los vehículos de miembros del gobierno y constantes movilizaciones de calle llevaron a un cambio político en el pequeño país. Este cambio, acelerado por la enfermedad del primer Ministro, se tradujo en la conformación de un nuevo gobierno de coalición entre socialdemócratas y “verdes” ecologistas, que luego fue ratificado en elecciones parlamentarias.

El nuevo gobierno islandés tomó una serie de medidas no vistas hasta entonces en ninguno de los países afectados por la crisis: no sólo se abrieron procesos contra banqueros y miembros del gobierno responsables de la crisis islandesa, sino que se inició una Asamblea Constituyente de 1500 personas, de las cuales 1300 fueron escogidas al azar, y otras 200 en representación de distintos sectores. En julio de 2011 entregaron el borrador de una nueva Constitución que iría a referéndum en octubre del año 2012.

Otras consultas populares de gran importancia se dieron en 2010 y 2011, cuando los islandeses decidieron por una mayoría de más del 90%, no pagar las obligaciones del Landsbanki, un banco que, tras su quiebra, había sido nacionalizado por el gobierno previo a la revolución. Inglaterra y Holanda, principales acreedores del Landsbanki, esperaban que la nación islandesa asumiera las deudas de la entidad privada, lo que al ser rechazado en ambas consultas, ha generado grandes presiones sobre el pequeño país, que sin embargo, logró fortalecer su moneda y se espera triplique su PIB en los próximos años.

Los indignados en España

En el año 2011, la evolución de la crisis económica y del capitalismo en general, llevó a una nueva serie de eventos a escala global. Estos eventos, iniciados en el Mediterráneo y el sur de Europa, se extenderían al norte y el occidente de este continente, y luego a los Estados Unidos. Se trata de la Primavera Árabe y el Movimiento de los Indignados en España.

La Primavera Árabe se produce en un Medio Oriente estrechamente integrado a Europa y el Mediterráneo por el comercio y la inmigración, donde el imperialismo norteamericano y los programas neoliberales habían hecho estragos por décadas. Regímenes autoritarios de dife- rentes tipos habían sido promovidos por los EE.UU. para garantizar sus intereses económicos y la posición de Israel.

Este statu quo fue sacudido en 2011 por la caída de los regímenes de Túnez y Egipto. El primero en caer fue el gobierno pre- sidido por Abidine Ben Ali, quien renunció en enero de ese año, en medio de masivas protestas; el segundo, fue el régimen de Hosni Mubarak, el 11 de febrero. Más adelante, se produjo la salida del presidente de Yemen y se desataron fuertes conmociones en países tanto del norte de África como del Golfo Pérsico.

En España, probablemente el país europeo más afectado por la crisis, con millones de desempleados, fue convocada una masiva concentración en varias plazas del país el 15 de marzo de 2011. Una de las más importantes tuvo lugar en la Puerta del Sol, en Madrid, dando continuidad a una serie de protestas de índole laboral iniciadas el año anterior.

En esa ocasión, grandes grupos de jóvenes, afectados por la precarización y flexibilización del mercado laboral, iniciaron un movimiento de protesta que tomaría la forma de campamentos y concentraciones en plazas de varias ciudades españolas. Su discurso, más que reivindicativo, era un cuestionamiento al sistema de partidos en España, al poder de los medios de comunicación y a la impunidad de los responsables de la profunda crisis.

La dirigencia de este movimiento, llamado 15 de Marzo, expresó su admiración por el proceso de la Primavera Árabe y los manifestantes de la Plaza Tahrir, mientras los medios de comunicación insistían en diferenciar a la “democrática” España de los autoritarismos del Medio Oriente.

Diversos movimientos, tales como Democracia Real Ya y Jóvenes sin Futuro, iniciaron meses de movilizaciones y demostraciones, antagonizando con el sistema político español y el contubernio entre políticos y banqueros. Tras varios meses de constante actividad, las movilizaciones y concentraciones han generado un inevitable desgaste; a pesar de ello, el impacto externo del Movimiento de los Indignados ha sido enorme y ha logrado vincular concretamente las propuestas antiautoritarias del Medio Oriente con las luchas anticapitalistas de los países afectados por la crisis económica. Un fragmento del manifiesto inaugural del movimiento 15-M rezaba:

“La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia= gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Su función debería ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE (…) El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto, hasta el colapso.”

La movilización del 15 de Octubre de 2011, promovida por el movimiento Democracia Ya y el Movimiento de los Indignados de España, tuvo una enorme resonancia global: en 1051 ciudades de 90 países en todo el mundo se dieron estas movilizaciones que, en algunos casos, contaron con decenas de miles de personas. Consignas como “Somos el 99%”, o “No podéis comer dinero” se propagaban en pancartas, pintas y sitios de Internet.
Paralelamente, ciertas formas tradicionales de organización y movilización se unían con otras nuevas, basadas en el uso de Internet y las redes sociales.

Occupy Wall Street

Si la convocatoria mundial del 15 de Octubre fue tan amplia, no lo fue sólo por la influencia de los Indignados de España, sino por la multiplicación de protestas y luchas en todos los países afectados por la crisis global. En concreto, un movimiento de protesta semejante al de los españoles se levantó en Wall Street, el corazón financiero de los EE.UU. y se extendió a varias ciudades de ese país, teniendo grandes repercusiones tanto en las luchas anticapitalistas globales, como en la política interior estadounidense.

Convocado por la organización Adbusters, conocida por sus campañas anti-publicidad y sus originales estrategias para promover el ecologismo, junto al grupo de hackers (piratas informáticos) Anonymous, el movimiento fue promovido y promocionado desde el 13 de julio de 2011 hasta hacerse efectivo el 17 de septiembre de ese mismo año.

Unas mil personas llegaron a la concentración inicial de ese día, que en adelante no dejó de incrementarse. La consigna “Somos el 99%”  fue acuñada por un joven desconocido llamado Chris, en un sitio web de Tumblr y pronto se expandió viralmente por Internet. Fue reseñada por los medios de comunicación y asumida por la movilización del 15 de octubre.

Las consignas, demandas y propuestas del Movimiento Occupy, son obviamente muy similares a las de los Indignados de España, pero con un énfasis mayor en el poder y la corrupción de Wall Street. Esto se hace evidente en las exigencias sobre reformas bancarias, condonación de préstamos estudiantiles, cese de la influencia del dinero y las finanzas en el gobierno y la legislación, y sobre todo, denuncia de las gigantescas desigualdades de la sociedad norteamericana.

Aunque originalmente en los medios se hizo todo lo posible para no reseñar la protesta, tal como ocurrió en España y Egipto, el Movimiento Occupy se convirtió en un fenómeno cultural y mediático: desde estrellas de televisión hasta intelectuales saludaron y visitaron la protesta que desplegó formas de expresión tan creativas y diversas que a veces rayaban en lo dramático o excesivo. Las consignas se hicieron universalmente conocidas y pronto no faltaron quienes trataron de negar el carácter anticapitalista del movimiento, especialmente entre los grandes medios y los multimillonarios, quienes la calificaron como una lucha por “limpiar” o “purificar” el capitalismo.

Con la movilización del 15 de Octubre, el movimiento se extendió a las principales ciudades de los EE.UU. y del mundo entero, comprendiendo unas 950 ciudades, incluyendo las capitales europeas y varias metrópolis de Asia, aunque la fuerza del movimiento variaba notablemente de lugar en lugar.

El ciclo de luchas de 2011

Sin embargo, tanto los Movimientos Occupy, como la demostración de Octubre 15, fueron sólo la punta de lanza de un mar de luchas anticapitalistas globales. Desde las luchas contra la monarquía en Bahrein a los disturbios en Londres –debidos también al asesinato de un joven por la policía– las protestas se multiplicaron. En Grecia tuvieron lugar continuas jornadas de movilización, desde el mes de mayo, un movimiento análogo al de los Indignados de España ocupó la Plaza Syntagma de Atenas, y se dieron todo tipo de movilizaciones y enfrentamientos con la policía la mayor parte del año. En Portugal, durante el mes de marzo, se dieron grandes demostraciones de protesta de la Geraçao à Rasca (Generación Precaria). En Chile hubo grandes movilizaciones estudiantiles a favor de la educación pública y contra el endeudamiento de los estudiantes.

Estas luchas, que han incluido todo tipo de sectores afectados tanto por la explotación capitalista como por los efectos de la crisis y los planes para aliviarla a costa de los pueblos, han demostrado que, en última instancia, regímenes autoritarios como los de Túnez y los representativos de España o Inglaterra tienen la misma base, y ante la crisis, han aplicado los mismos mecanismos de represión y explotación de las poblaciones precarizadas. Sin embargo, para todos los países, dar un giro político no es tan sencillo, como se ha visto tras las elecciones españolas y griegas. Tal como la crisis global, las luchas apenas comienzan.

Texto: Equipo de Investigación del Comando Creativo

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